QUÍTAME ESTA PAJITA DEL HOMBRO

 



Recientemente Putin, el presidente de Rusia, confiesa, recordando a Einstein “que la cuarta guerra mundial sería con palos”, ilustrando así la barbaridad de ese enfrentamiento nuclear, que dejaría a la humanidad en la época pre historia. 


El mandatario dijo posteriormente que la tercera guerra mundial, ¡hasta ahora!, se ha evitado por un factor disuasorio: es tal el daño de una guerra nuclear que frena a las potencias.


Estas declaraciones llevan implícito el reconocimiento que existe el poder para destruir al mundo, y de ellas se deduce que la humanidad se acerca cada vez más a las orillas de la extinción. Todo depende de la circunstancias, de un "malentendido", de algún loco megalómano.


Los clásicos afirman que esta situación, este rumbo hacia la extinción, es determinado por el humano del capitalismo, por la consciencia del humano capitalista. 


Recordemos que por afán de lucro, la industria privada capitalista fabricó las bombas de Hiroshima y su resultado Nagasaki. Tambien la capitalista compañia Bayer (el mismo de los insecticidas contra cucarachas) fabricó el gas de los hornos de eterminio nazi.


El humano del capitalismo, es un ser mutilado, incompleto, fue privado de su condición esencial: su ser social. Podríamos decir sin temor a equivocarnos, que es un minus valido para amar verdaderamente.


Fue convertido en una cosa viva pero aislado de sus semejantes, y también de la historia de la humanidad.


También, está separado de su futuro, vive en una burbuja en la cual sólo es importante el yo, venderse y comprar inmediatamente con el resto de las burbujas, el futuro no importa.


Es guiado por el mandamiento (maléfico) de: “si da lucro es bueno, si no da lucro es malo”. De esta forma sustituyen los diez mandamientos bíblicos. De esta forma también, justifica cualquier acción en aras del lucro, no importa  las consecuencias, las muertes, la destrucción de la naturaleza.


La industria militar que produjo las bombas de Hiroshima y Nagasaki, y construyó los hornos nazi, es una empresa capitalista, privada en gran medida, y da muy buenos lucros... “después veremos qué hacemos con su poder destructivo, ahora no nos importa, mañana estaremos todos muertos, los que vienen atrás que vean qué hacen”, así piensan y actúan.


Esta irresponsabilidad del ego del capitalismo, es el mayor obstáculo para la revolución.


El hecho revolucionario, es la manifestación por antonomasia del humano que ha rescatado su condición de ser social. Humano que siembra hoy las bases que hacen viable la sociedad del futuro. El revolucionario es un humano que es ejemplo del ser social que se importa por sus semejantes, por la naturaleza, y es consecuente con lo mejor de su historia,  es responsable del futuro.


La Revolución Chavista, no supo, no pudo, la derrotaron en la intención de crear la masa crítica portadora de estas ideas y de estas acciones. Con excepción de un pequeño grupo de consecuentes con su legado socialista, en su seno sólo proliferó la conciencia capitalista.


Esto no requiere mayores argumentos, es suficiente con presenciar la actitud rastrera del Rodrigato y sus secuaces, para entender que estamos en una etapa de reafirmación de la traición al anhelo de una nueva sociedad, en la cual el humano sea verdaderamente un ser social.


La humanidad es la gran derrotada, la posibilidad de construir una referencia alterna al rumbo suicida del capitalismo, ha perdido una batalla. El camino hacia la extinción continua... no hay obstáculos a la vista...


Es urgente, vital, que aparezca un foco de resistencia al capitalismo, un renacer de la esperanza socialista. Esta es la responsabilidad y el reto de los Chavistas Chavistas...


Toby Valderrama  Rosa Natalia   Antonio Aponte  Alonso Quijano

esperanzapatriotica.blogspot.com

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Putin siendo Putin

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