LA CENSURA DEL VIENTO

 

La lucha revolucionaria, la lucha por superar al capitalismo, es ante todo una confrontación de dos culturas, sus valores, limitaciones, su manera de entender al mundo, sus búsquedas, la autopercepción de los individuos y de la masa.


La cultura capitalista defiende al sistema capitalista, lo justifica, y ataca a toda manifestación de revolución. En ese empeño usa sus mejores armas, desde la represión física, de mil maneras ataca a los revolucionarios, los exilia, los maldice, encarcela, atenta contra su entorno afectivo.


Y también usa la sutil y peligrosa guerra cultural: desprestigia a las ideas, las asimila con lo terrible: “los comunistas comen niños”, “los revolucionarios acabaran con la familia”, “le quitaran las casas a la gente”, etc.


De igual forma, estimulan el individualismo, el éxito en la posesión material, el que más tiene más vale; “los pobres son pobres porque son flojos”.


También repiten “lo diferente es peligroso”, “los cambios atentan contra la paz”.

Por supuesto el Socialismo es anatema, sólo nombrarlo es peligroso, traerá represión.


El éxito es individual, sálvese quien pueda. El egoísmo es el motor!


Todos estos valores se instalan en el inconsciente, son parte fundamental de la cultura. Cuando aparece alguien en contra de estos valores del egoísmo, son atacados, no sólo  por la policía política, sino por toda la masa, por el inconsciente colonizado, “el sentido común”.


En un gobierno capitalista existe una censura declarada, que cierra páginas, las bloquea, persigue a los creadores;  y junto a ella una censura instalada en el inconsciente. Esta es la más fuerte, la más peligrosa, es la masa colonizada, actuando como vigilantes del sistema que esclaviza. Es capaz de atacar toda manifestación realmente revolucionaria, esa es su función.


Otras veces no persigue, sino que espera que llegue la brisa revolucionaria y es capaz de disiparla. Es un acto reflejo del inconsciente embebido en el capitalismo. Elimina ideas y acciones. 


Cuando una idea confronta el núcleo de la dominación capitalista, el inconsciente colonizado la bloquea. Tolera las manifestaciones que no van al núcleo, así protege la imagen de libertad, de amplitud.


Esta batalla, que es la principal es, un choque de ideas, y también de acciones.


Es por eso que la revolución requiere acciones que como un rayo, despierten el inconsciente colectivo, cuestionen sus pilares culturales, prefiguren y muestren los nuevos valores.


La Revolución requiere la valentía de correr los riesgos que difundir las ideas revolucionarias implica. En estos no hay atajos. Sin ideas revolucionarias no hay revolución.

 

Toby Valderrama  Rosa Natalia   Antonio Aponte  Alonso Quijano

esperanzapatriotica.blogspot.com

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