LA SOBERANÍA DEL MINISTRO GONZÁLEZ LÓPEZ
La retórica oficial tiene una capacidad inagotable para despojar a las palabras de su significado real y transformarlas en cascarones vacíos verbales. Pocos conceptos han sufrido una mutilación más severa en el vocabulario político reciente, que el de la soberanía.
Uno de los métodos para engañar al pueblo es deformar el lenguaje y el otro es ocultar el origen de los problemas. Si no se encuentra el núcleo de los problemas, sólo son posibles los paliativos temporales.
Actualmente se discute sobre el contrato petrolero, su legalidad, su beneficio, cuántos años durará, la regalía. Y allí muere la discusión.
¿Dónde está el engaño?
En que no se discute la liquidación de la Soberanía, y no se discute la eliminación del Socialismo. Menos aún se discute salir de Delcy.
Soberanía no es un eslogan, ni un uniforme, ni la capacidad de emitir comunicados desde la alta magistratura militar. Soberanía es, esencialmente, autodeterminación: la facultad de un Estado para trazar su propio rumbo, administrar sus recursos y decidir su destino político y económico sin tutelaje extranjero.
Sin Soberanía, somos una triste colonia, quién lo puede dudar?, el triunvirato da pena, el alto mando militar avergüenza.
En la reciente visita oficial a Caracas del Secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, se concretó la entrega de los campos petroleros a varias corporaciones petroleras como la leonina Chevron. El ministro de la Defensa Gustavo González López, insistió en rechazar toda noción de vasallaje:
«No se trata de una subordinación ni de la entrega de nuestra soberanía. Se trata de una alianza estratégica comercial en el marco de la Constitución para el desarrollo del país.»
Poco después, remató el argumento calificando el pacto bajo una fórmula pragmática:
«Si ustedes me preguntaran (por) este acuerdo en una sola palabra esto es prosperidad y bienestar para el país, igual que para nosotros.»
La soberanía no se sostiene porque un ministro lo decrete frente a los micrófonos. Cuando las riendas de la economía, la validez de las alianzas internacionales y hasta el calendario político interno son dirigidos desde el exterior pasamos a ser colonia.
Perdemos el petróleo, el oro, y perdemos la posibilidad de gobernar nuestro rumbo.
Los gringos se llevan dos premios de un sólo golpe, un país entero y sus riquezas, y de pasada aplastar el intento socialista.
¿Qué hacer?
Corresponde a la dirigencia revolucionaria, poner en claro el objetivo del combate: Salir del gobierno traidor, del triunvirato, para volver al camino de Chávez, recuperar la Soberanía. Y Sobre todo actuar.
Los militares patriotas, los civiles patriotas, deben actuar. Las metas están claras, las ideas están claras, los patriotas existen, el ejemplo lo conocemos, los enemigos están claros: el Rodrigato, los militares que lo sustentan, el capitalismo. Están dadas las condiciones para triunfar: las ideas, la razón justa, pueden derrotar a un imperio, la historia lo demuestra.
Toby Valderrama, Rosa Natalia, Antonio Aponte, Alonso Quijano y Mariana Bello.
esperanzapatriotica.blogspot.com
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