LA SEMILLA QUE EL YUGO LANZÓ
LA SEMILLA QUE EL YUGO LANZÓ
El tres y cuatro de Enero Venezuela fue azotada por una tempestad ética.
El monstruo del norte en una operación infame, secuestró a la pareja presidencial. Y allí comenzó el desmoronamiento moral de la nación.
Su dirección, el gobierno, la cúpula militar y civil, las organizaciones sociales, los sindicatos, los estudiantes, congelados unos, acobardados otros, censurados los menos, quedaron estupefactos, no hubo reacción. El pueblo quedó huérfano.
El bombardeo azotó el alma de todos, una nube oscura de escepticismo cubrió al país.
Fueron días de asombro, la Patria se disolvía, no había resistencia, más por la cobardía que por la fuerza del invasor, que únicamente con amenazas sometió al gobierno.
La actitud pusilánime del Rodrigato produjo un vacío, el país sin timonel moral se petrificó, incapaz de reaccionar ahora es víctima de los invasores.
El espíritu de pertenencia se evaporó, ahora priva el egoísmo sobre la pasión por la historia, no tenemos el orgullo de pertenecer a la trascendencia. Nos agotamos en la miseria de no tener sentido patrio.
La tarea de hoy es dura, se trata de recuperar la pasión patriótica, el sentido de pertenencia a lo colectivo. Ya se ha dicho, la solución a esta colonización es con la fuerza. Errados aquellos que piensen que con elecciones capitalistas saldremos de la esclavitud.
Al contrario, las elecciones estabilizan la situación de colonia, y desarman aún más al pueblo anestesiado. Una fuerza imbatible capaz de vencer a los gringos sólo se consigue dotando al pueblo de razones sagradas para luchar, razones espirituales que sostengan las razones materiales para rescatar la autoestima de pueblo.
El tremendo desencanto del pueblo, su regreso a sus actividades de supervivencia individual, sólo podrá ser interrumpido con un suceso de elevada moral, que demuestre que el valor de la dignidad y del sacrificio, vale la pena cuando la suerte del colectivo debe estar por encima del mezquino egoísmo. Debe ser un ejemplo que convoque y dé sentido a la lucha por la Patria que se pierde en manos de los gringos y sus lacayos nacionales.
No es necesario que sea labor de muchos, seguramente será una acción de pocos. Será la semilla que germine en el corazón del pueblo. Esa acción crecerá como un árbol frondoso que protegerá la Patria. Iniciará el camino hacia la conquista de las mayorías actuantes que volverán a construir la Patria, como en abril de 1810, como en el Asalto al Cuartel Moncada, como el 4 de febrero.
Toby Valderrama, Rosa Natalia, Antonio Aponte y Alonso Quijano
esperanzapatriotica.blogspot.com
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