MARINES en La Guaira: COMACATES reaccionarán a la base militar flotante?


    

En aparente maniobra de asistencia humanitaria tras la catástrofe de los terremotos de junio de 2026, una masiva intervención de los Estados Unidos en el puerto de la Guaira, es verdaderamente el andamiaje para la instalación de un protectorado económico y de una base militar flotante.

    Bajo la dirección del Comando Sur (SOUTHCOM), el despliegue del buque anfibio USS Fort Lauderdale (LPD-28) —que llegó a nuestras aguas el pasado viernes 26 de junio— funciona en la práctica como la imposición de una imponente base militar flotante a minutos de la capital venezolana.

    Esta nave de guerra gringa no pidió permiso a nadie, y su jefe Capitán de Navío Gill McCarthy entro a Venezuela y se comportó como un jefe militar que viene a inspeccionar parte de su territorio, el fulano estado 51. 

    Con este buque en esta posición, lleno de helicópteros, drones y marines, el imperio asume el control del espacio aéreo, del mayor puerto estratégico del país, mientras la Patria se pierde frente a nuestras caras llenas de sufrimiento por la tragedia humana.

    Desde este buque, la marina norteamericana no necesita edificar estructuras fijas en suelo firme; su dique inundable y su enorme cubierta de vuelo —desde la que operan continuamente aeronaves de despegue vertical y helicópteros tácticos— le dan autonomía para dictar las pautas de movimiento de recursos, personal y maquinaria pesada hacia todo nuestro país. 

    Con la excusa de ayudar a la población paleada por los terremotos y por el Madurismo, Washington ha tomado las riendas no sólo del puerto de La Guaira sino del Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Al amparo de esta intervención, las evidencias de intervención han sido claras y firmes los últimos seis meses: los gringos ya se apoderaron del petróleo y de la minería, abriendo las puertas a compañías transnacionales que llegan a comerse las entrañas de la Patria, consolidando una estructura administrativa de dependencia, donde el gobierno de Delcy funciona como una triste oficina a las órdenes de Trump. Delcy se ha subordinado a las decisiones logísticas, financieras y de abastecimiento nacionales a los designios del norte.

    Por si fuera poco, además de este despliegue naval el imperio ha dado una contundente demostración de fuerza este lunes 29 de junio sobre los cielos de Caracas, por parte del dron de gran altitud MQ-4C Tritón (BLKCAT6) que operó a 48 mil pies de altura, durante unas seis horas mostrando un dominio electrónico total a sus anchas, al actuar como una antena gigante en el cielo, tejiendo una red de comunicaciones paralela a la de los militares venezolano. 

    Sin embargo, la naturaleza real de su sobrevuelo ha sido el despliegue de sus capacidades de Inteligencia de Señales (SIGINT) para intervenir totalmente las comunicaciones del gobierno en Caracas, en La Guaira y para mapear las frecuencias operativas de las bases de la Armada Bolivariana y los radares de defensa antiaérea en el litoral venezolano. 

    Estas acciones groseras apuntan directo a la mente y al espíritu nacional, humillando al ejército para desmoralizarlo y neutralizarlo, porque saben que sin ejército no hay Patria.

    Vivimos tiempos decisivos y definitorios donde se decide la existencia misma de la República. Ante esta afrenta, el Ejército Venezolano —el mismo que una vez triunfó en Carabobo, el que parió a Chávez y defendió la soberanía durante siglos— no reacciona; inerte, desaparece en la práctica en esta hora trágica de desastre

    Es ahora o ya será tarde: se hace imperativo e impostergable refundar al Ejército Bolivariano. Esta refundación puede y debe comenzar desde el mismo seno del Ejército hoy maltratado por el gringo; una acción patriótica que convoque a civiles y militares para restituir el espíritu que guió a la alianza civil-militar el 4 de febrero. 

    Esta es una prueba definitiva de que el espíritu de Bolívar y de Chávez aún vibra en el corazón militar, en el corazón de los COMACATES. Pero si el Ejército continúa paralizado y no hay espacio para reaccionar, necesariamente en el campo civil sucederá el gesto: la chispa que ilumine el alma colectiva, desde donde renacerá el verdadero Ejército Bolivariano para salvar definitivamente a la Patria.

Toby Valderrama, Rosa Natalia, Antonio Aponte y Alonso Quijano

26 de junio 2026. Puerto de La Guaira 
27 de junio de 2026. Puerto de la Guaira


29 de junio 2026. Dron sobrevolando Caracas y La Guaira a 48 mil pies durante casi 6 horas
28 de junio de 2026 Marines a sus anchas en el campo de golf de La Guaira

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