ESTA ES LA RAZÓN URGENTE PARA TUMBAR A DELCY
Si lo consideramos un problema local, caemos en el mismo error de los sindicalistas que sólo luchan por su salario. Estaríamos fragmentando una lucha cuyo triunfo sólo es posible si se consideran las relaciones de fuerza, entre la sociedad nacional y la global.
Si nos separarnos de las relaciones sociales, políticas, económicas mundiales, estaríamos padeciendo de la enfermedad del egoísmo, seríamos seres incapaces de ver más allá de nuestras narices y estaríamos encadenados de por vida a dar vueltas en la lucha por los pequeños espejitos que engañaron a los primeros habitantes,
en la primera colonización.
El mundo sufre hoy una tercera guerra mundial, el capitalismo por ley de su necesario crecimiento, ya no cabe en el planeta azul. Su crecimiento, la competencia entre imperialismos la lucha por mercados, materias primas, adquiere características de una guerra mundial.
Comenzó hace unos meses usando
como armas los aranceles, que generaron focos de confrontación, que en ese momento no necesitaron de la intervención
masiva del elemento militar. Luego, todo fue escalando, hacia escenarios pre nucleares que estamos presenciando.
El fin de la humanidad en manos del capitalismo y sus imperialismos, se
acerca más rápido de lo que alguna vez pudo preverse.
En Venezuela no se está decidiendo el destino de Delcy y sus compinches, se
está decidiendo la permanencia, el triunfo del intento Socialista de Chávez, que debe ser ejemplo real de la posibilidad de derrotar, sustituir al
capitalismo, de tomar otro rumbo alternativo que la deriva hacia el exterminio de
la vida planetaria.
La dificultad reside en la imposibilidad del humano del capitalismo de
erguirse sobre su tiempo ver las futuras consecuencia del hoy, de rescatar su
ser social, derrotar la enfermedad del egoísmo, y tomar decisiones que vayan
más allá de nuestro mezquino interés inmediato.
Esa es la razón principal que sustenta la guerra imperial de hoy, y se manifiesta
en Venezuela con la inexplicable permanencia de Delcy en el gobierno, sin
mayores oposiciones. Aunque ya comienza a aparecer en tímidos sectores la
comprensión de que Delcy y el imperio agresor son la misma miasma, y sin salir
de ella no hay victoria frente al imperio.
Siendo así, el necesario altruismo, la necesaria responsabilidad con la
Patria, la conciencia del deber social, se refugia en el espíritu militar. El estamento aún conserva vestigios del deber patrio con la sociedad venezolana. Allí adentro, aún se siente el amor por la Patria, su defensa natural.
Serán los militares, el eje que nucleará a civiles y militares en la gran
marcha que rescatará la Patria. Esa
unidad movilizará a los otros sectores de la sociedad.
Volveremos a ser digno pueblo, a reforzar el orgullo y el honor de
pertenecer al pueblo de Bolívar, Fabricio, Chávez.
Toby Valderrama, Rosa Natalia y Antonio Aponte
esperanzapatriotica.blogspot.com
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