LAS CRISIS Y LAS OPORTUNIDADES REVOLUCIONARIAS
El Arado y el Marx
LAS CRISIS Y LAS OPORTUNIDADES REVOLUCIONARIAS
Toby Valderrama Antonio Aponte
Las
revoluciones avanzan, se concretan, aprovechando las crisis, los vacíos de
poder, las oportunidades. La revolución debe tener, tiene el olfato para detectar
la oportunidad y romper con lo establecido, con la espiritualidad que permite
la esclavitud, romper con los llamados reformistas a la calma. Y sobre todo
percibir en la crisis, en el vacío, en el inmenso reflujo, la extraordinaria oportunidad
de la Ruptura Revolucionaria. Y lanzarse a la toma del poder, proponer el
cambio revolucionario.
En Abril del
1810 se dio esa oportunidad. España estaba con una definitiva crisis de poder, Fernando
VII había sido depuesto, Napoleón instaló a su hermano en el poder. Aquí en
Caracas, se aprovechó la oportunidad, se destituyó al Capitán General de
Venezuela y se constituyó una Junta Conservadora de los derechos de Fernando
VII. Ese primer paso, ese aprovechamiento de la oportunidad revolucionaria,
desencadenó la Revolución de Independencia.
El 23 de Enero del
1958, las fuerzas revolucionarias, la Junta Patriótica, no supieron aprovechar
la oportunidad revolucionaria luego de la caída del dictador, no tuvieron
mentalidad de poder. Y aquello desembocó en más de medio siglo de oscuridad
punto fijista. Fabricio Ojeda, reconoce la falla, el error, y renuncia al
congreso, cambia la comodidad del parlamento por el campamento guerrillero. La
oportunidad se había perdido, la mentalidad de poder seguía ausente.
La Revolución
tuvo que esperar a Chávez y el 4 de febrero, aquel gesto en medio de espantoso
reflujo de masas que venían de la derrota del 27 de febrero, del caracazo, aquel
extraordinario movimiento de las masas, empero sin liderazgo, sin metas. Cuando se creía que habíamos llegado al fin de
la historia, en aquellas condiciones difíciles, surge el 4 de febrero, supo ver,
en las tinieblas, una oportunidad revolucionaria y la aprovecho. Aquel gesto,
ese latigazo, significó el arranque a un periodo revolucionario que aún se resiste
a concluir.
Hoy las
condiciones, a pesar de las apariencias, son propicias, son una oportunidad
revolucionaria: las condiciones objetivas son claras, la profunda crisis económica,
el desajuste social. Las condiciones subjetivas están presente, un gobierno
mentiroso, sin credibilidad que convoca a la guerra y se arrodilla ante el
agresor sin este haber disparado un tiro; un madurismo que se asusta con los
primeros ladridos; junto a ese vacío de poder existe un vacío de liderazgo, un
escepticismo de las masas, un gran reflujo. El imperio gringo y sus lacayos
mariacorinos, acechan para capturar el poder y subastar la Patria. Las
situación clama por un gesto revolucionario, un señalar el camino, una luz de
esperanza.
Es la hora de
la Junta Patriótica, que sustituya al madurismo pusilánime y traidor, que sepa
recomponer a la Patria, y defenderla, que retome el camino de Chávez, la marcha
al Socialismo, que como nos enseñó el Comandante es la única manera de tener
Patria, Patria Socialista.
Si no se
muestra una opción Revolucionaria, si la esperanza no aparece, sin razones
sagradas para luchar, sin metas que conquistar, Venezuela se sumerge,
irremediablemente, en dos siglos, por lo menos, de oscuridad, peligra hasta su
propia existencia.
Lo esencial de
la Junta Patriótica ya existe: allí está la idea, se conoce el camino y la
meta, existen los líderes llamados a conformarla, hay razones vitales que
justifican su existencia. La Junta Patriótica es una realidad ineludible.
v
El Arado y el Marx
LAS CRISIS Y LAS OPORTUNIDADES REVOLUCIONARIAS
Toby Valderrama Antonio Aponte
Las
revoluciones avanzan, se concretan, aprovechando las crisis, los vacíos de
poder, las oportunidades. La revolución debe tener, tiene el olfato para detectar
la oportunidad y romper con lo establecido, con la espiritualidad que permite
la esclavitud, romper con los llamados reformistas a la calma. Y sobre todo
percibir en la crisis, en el vacío, en el inmenso reflujo, la extraordinaria oportunidad
de la Ruptura Revolucionaria. Y lanzarse a la toma del poder, proponer el
cambio revolucionario.
En Abril del
1810 se dio esa oportunidad. España estaba con una definitiva crisis de poder, Fernando
VII había sido depuesto, Napoleón instaló a su hermano en el poder. Aquí en
Caracas, se aprovechó la oportunidad, se destituyó al Capitán General de
Venezuela y se constituyó una Junta Conservadora de los derechos de Fernando
VII. Ese primer paso, ese aprovechamiento de la oportunidad revolucionaria,
desencadenó la Revolución de Independencia.
El 23 de Enero del
1958, las fuerzas revolucionarias, la Junta Patriótica, no supieron aprovechar
la oportunidad revolucionaria luego de la caída del dictador, no tuvieron
mentalidad de poder. Y aquello desembocó en más de medio siglo de oscuridad
punto fijista. Fabricio Ojeda, reconoce la falla, el error, y renuncia al
congreso, cambia la comodidad del parlamento por el campamento guerrillero. La
oportunidad se había perdido, la mentalidad de poder seguía ausente.
La Revolución
tuvo que esperar a Chávez y el 4 de febrero, aquel gesto en medio de espantoso
reflujo de masas que venían de la derrota del 27 de febrero, del caracazo, aquel
extraordinario movimiento de las masas, empero sin liderazgo, sin metas. Cuando se creía que habíamos llegado al fin de
la historia, en aquellas condiciones difíciles, surge el 4 de febrero, supo ver,
en las tinieblas, una oportunidad revolucionaria y la aprovecho. Aquel gesto,
ese latigazo, significó el arranque a un periodo revolucionario que aún se resiste
a concluir.
Hoy las
condiciones, a pesar de las apariencias, son propicias, son una oportunidad
revolucionaria: las condiciones objetivas son claras, la profunda crisis económica,
el desajuste social. Las condiciones subjetivas están presente, un gobierno
mentiroso, sin credibilidad que convoca a la guerra y se arrodilla ante el
agresor sin este haber disparado un tiro; un madurismo que se asusta con los
primeros ladridos; junto a ese vacío de poder existe un vacío de liderazgo, un
escepticismo de las masas, un gran reflujo. El imperio gringo y sus lacayos
mariacorinos, acechan para capturar el poder y subastar la Patria. Las
situación clama por un gesto revolucionario, un señalar el camino, una luz de
esperanza.
Es la hora de
la Junta Patriótica, que sustituya al madurismo pusilánime y traidor, que sepa
recomponer a la Patria, y defenderla, que retome el camino de Chávez, la marcha
al Socialismo, que como nos enseñó el Comandante es la única manera de tener
Patria, Patria Socialista.
Si no se
muestra una opción Revolucionaria, si la esperanza no aparece, sin razones
sagradas para luchar, sin metas que conquistar, Venezuela se sumerge,
irremediablemente, en dos siglos, por lo menos, de oscuridad, peligra hasta su
propia existencia.
Lo esencial de
la Junta Patriótica ya existe: allí está la idea, se conoce el camino y la
meta, existen los líderes llamados a conformarla, hay razones vitales que
justifican su existencia. La Junta Patriótica es una realidad ineludible.
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