EL PRECIO DE LA REBELDÍA
El Arado y el
Marx
EL PRECIO DE
LA REBELDÍA
Toby
Valderrama Antonio Aponte
esperanzapatriotica@blogspot.com
Los imperios, a lo largo de la
historia, han sido crueles para sofocar las rebeliones en sus dominios, los
pueblos rebeldes son sometidos a severos castigos que buscan escarmiento y disuadir
futuras desobediencias. Los ejemplos abruman, allí acusa Haití que aún no
levanta cabeza desde aquel glorioso 1804, no olvidemos a Cuba siempre
bloqueada, no le perdonan la Rebeldía de la Sierra.
A Venezuela que con Chávez se
empinó y tocó al futuro con la punta de los dedos, le están cobrando su
rebeldía, el haber intentado superar al capitalismo, y gritar al mundo que
todavía hay esperanzas, que una nueva sociedad es posible y vital. No le
perdonan su ensayo Socialista, su pretensión Humanista.
Asesinaron al líder, y desde
adentro estimularon la traición. El madurismo felón derrumbó lo avanzado, se
arrodilló y con el mismo beso de Judas, lamió los pies del imperio. Pero el
gringo soberbio no se contenta con eso, lo quiere todo y además necesita que de
la sociedad rebelde no quede huella, piedra sobre piedra, que sea ejemplo,
escarmiento para futuros sueños de emancipación.
Ahora están, arrogantes, sus
naves asesinas en frente de la playa venezolana. ¿Qué pretenden, cómo será el
castigo?
Puede ser que el madurismo se
postre definitivamente, lo entregue todo buscando perdón, entonces dirán como
alguna vez dijeron de Somoza el dictador de Nicaragua, “es un hijo de puta,
pero es nuestro hijo de puta”. Lo exprimirán y el bagazo se ira, al final, a la
basura.
Puede ser, que de alguna forma
lo tumben, que lo sucedan los mariacorinos.
Todo puede pasar. Lo que sí es
seguro, son lo tenebroso de los días porvenir, para la sociedad en general, sometida
a una expoliación que será de proporciones bíblicas; y para los revolucionarios
que en cualquiera de las hipótesis serán perseguidos; las ideas revolucionarias
serán anatema, deformadas, sepultadas.
Todavía el futuro no está
escrito. Es posible, sólo posible que una madrugada cualquiera, cuando todos
creían que habíamos llegado al fin de la historia, un grito rompa la
unanimidad, y el espíritu del 4 de febrero vuelva a iluminar a la Patria. Y comience
el camino de regreso a Chávez, se impondrá nuestra condición rebelde, de resistencia,
rechazo a la esclavitud.
Entonces, el precio de la
Rebeldía será la felicidad de los pueblos, que serán dueños de su futuro, no habrá
expoliadores ni despojados.
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